Domingo de psiquiatría, con Ignacio Taboada *
Los medicamentos en Psiquiatría
Dr. Ignacio Taboada G. |
Hasta bien avanzado el siglo
XX, la medicina disponía casi exclusivamente del polvo de opio, el ácido acetilsalicílico, los bromuros y
algunos barbitúricos como sustancias para actuar sobre el Sistema Nervioso
Central.
Apenas en 1952, comenzó a
utilizarse la clorpromazina (Largactil®
de Aventis Farma), en el tratamiento de los pacientes psicóticos, especialmente
las esquizofrenias. Esta fecha es conocida como la segunda Revolución en
psiquiatría.
Desde 1949 se conoció el efecto
benéfico de las sales de litio sobre algunos de los trastornos del humor pero
su uso no fue estandarizado hasta mediados de los 50 por dificultades técnicas
para medir adecuadamente la cantidad de litio en la sangre de los pacientes (Litemia).
La tercera Revolución.
Sería
novela de suspenso el no relatar cuál fue la primera Revolución aunque no tiene
relación con lo que nos ocupa en esta hoja: A seguidas de la Revolución en
Francia, Philippe Pinel, un médico dedicado a tratar a enfermos mentales,
liberó a los "lunáticos" de los grillos con los cuales los sujetaban
a los muros. Esa fue la primera Revolución en Psiquiatría.
Sigamos con lo anunciado en el
encabezamiento.
En 1956, aparece el primero de
los antidepresivos tricíclicos, la imipramina
(Tofranil® de Novartis Farma), que sigue
siendo aún hoy el parámetro de la eficacia de las sustancias antidepresivas,
aunque a lo largo de los últimos años han aparecido otros medicamentos con
menores efectos indeseables pero sin aumentar la eficacia. Estas nuevas drogas
tienen estructuras químicas diferentes a los primeros antidepresivos y actúan
por procesos bioquímicos diferentes. Ya hay una media docena de grupos
diversos.
En el terreno de los
tranquilizantes, son las benzodiacepinas
quienes han dominado la escena.
La primera benzodiazepina sintetizada fue el clordiazepóxido (Librium® de Roche), en 1957, pero llegó al mercado después
de 1960. Hoy casi no se usa pero sus parientes, en número cada vez mayor,
siguen siendo utilizados para el tratamiento de la ansiedad, el insomnio,
adicciones a sustancias y algunas formas de Epilepsia.
A medida que se conocen con más
detalle los mecanismos por los cuales se producen los trastornos mentales y del
comportamiento y también los mecanismos gracias a los cuales se manifiestan, la
medicina de hoy y especialmente la psiquiatría, disponen de un arsenal
terapeutico mucho más amplio y abastecido.
Hoy sabemos de la íntima
interrelación entre el Sistema Nervioso Central y otros sistemas del organismo:
el endocrino (glándulas), el cardiovascular, el inmunológico y otros.
Gracias a esto, en la
actualidad se utilizan en Psiquiatría muchos medicamentos que nacieron en el
ámbito de otras especialidades médicas.
Sirva a modo de ilustración el
uso de bloqueadores adrenérgicos en el Trastorno de Pánico, que antes eran
usados sólo para el tratamiento de la Hipertensión arterial y de algunas
arritmias cardíacas; También se usa desde hace años la carbamazepina (Tegretol®,
de Novartis), en algunos trastornos del humor como los episodios maníacos o en
episodios depresivos refractarios. También en estos se utilizan los
bloqueadores de canales de calcio, que antes se usaban en el terreno de la cardiología.
Para finalizar esta larga muestra de opciones podemos nombrar el uso de hormona
tiroidea para el tratamiento de Episodios depresivos refractarios.
Creo que ya es suficiente de
nombres raros y complicados. Revisemos ahora algunos aspectos interesantes y
problemáticos del uso de los medicamentos.
Quizás el mayor y más frecuente
problema que enfrentamos es que el paciente no cumple las indicaciones de su
médico.
¿Cómo es posible que esto
suceda si el médico indica el tratamiento en beneficio del paciente? Veamos las
dificultades principales.
* No adquiere el medicamento
(2% al 20%), o no lo continúa después de gastar el primer empaque.
* Se olvida tomar el medicamento.
* No está convencido que el tratamiento será de
provecho para su padecimiento.
*
Toma una dosis diferente (mayor, menor, o dosis extras) o toma el
medicamento a horas inadecuadas.
*
Deja de tomar el medicamento antes de indicarlo el médico.
Las
razones más frecuentes para estas dificultades son las siguientes:
*
Tiene temor de sufrir efectos indeseables o que el tratamiento interactúe con
otro que ya recibía desde antes.
* Tiene temor de adquirir una dependencia o
adicción.
* Cree innecesario el medicamento pues las
manifestaciones de su padecimiento son intermitentes.
* No entendió las explicaciones de su médico.
* Su rutina de vida interfiere con el horario
de administración del medicamento.
* El esquema de tratamiento es complicado o se
compone de muchos
medicamentos.
*
El paciente realmente padece un trastorno de la memoria.
* El medicamento tiene mal sabor.
* El tratamiento es costoso o el paciente así
lo cree.
*
Tiene experiencias desagradables con otros medicamentos.
*
Los allegados del paciente recomiendan o propician que no tome el
medicamento.
* El paciente no está a gusto con su médico.
Si
usted tiene algunas de estas dificultades por estas u otras razones, pídale a
su médico que se las aclare y que converse con usted sobre las razones que él
tiene para indicarle ese esquema de tratamiento. El médico está en la
obligación de explicar a su paciente todo lo relacionado con su diagnóstico (lo
que tiene), su pronóstico (lo que sucederá) y su tratamiento (lo que va a
recibir o se le va a hacer).
Se
sabe de manera indiscutible que el paciente más y mejor instruido por su médico
es quien mejor cumple el tratamiento y gracias a ello es quien tiene mayores
posibilidades de mejorar.
Finalmente,
si usted no está cómodo con su médico, dígaselo a él. Quizás puedan resolver entre ambos la causa de su incomodidad. Si no es posible, cámbiese de
médico.
Logrará la comodidad y es muy probable que aumenten las probabilidades de
mejoría de su padecimiento.
El tema del próximo domingo de nuestro columnista invitado será:
“Los cuidadores
de los enfermos demenciales”
*El doctor Ignacio
Taboada G., es médico psiquiatra, egresado de la UCV y especializado en
medicina del sueño, en Atlanta
School of Sleep Medicine and Technology”, de
Estados Unidos de América; es el columnista invitado de este Blogger.
Seguirme en Twitter: @100ciaypolitica
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